No puede ser, no puede ser que algún día se me olvide tu voz, así como sé que nunca se me olvidará la voz hermosa de los pianos.
No me atrevo ni a pensar como sería la vida si en algún momento dejásemos de compartir las miradas y el aliento, la piel y los sentidos. Por eso quiero memorizar cada parte de tu ser con el tacto y el oído, así como lo hice en su momento con el Do, Re, Mi, Fa Sol, La, Si... Y si algún día no te veo más, te tendré en las melodías de la música de Chopin, bailando conmigo al son del vals o simplemente amándonos en una sonata nocturna, en mi cabeza.
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