"¿Recuerdas que querías ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, en la primera cita,
en una noche alegre que nunca volverá.Tus labios escarlatas de púrpura maldita
sorbían el champaña del fino baccarat;
tus dedos deshojaban la blanca margarita,
«Sí... no... sí... no...» ¡y sabías que te adoraba ya!Después, ¡oh flor de Histeria! llorabas y reías;
tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, tus quejas, eran mías.Y en una tarde triste de los más dulces días, la Muerte, la celosa, por ver si me querías,
¡como a una margarita de amor, te deshojó!" - Rubén Darío.
No hay poemas, como los poemas de Rubén Darío. Y este es sólo uno de los muchos que me encantan, siendo también de los primeros que leí, muestra clara de la sensibilidad y la cultura compartiendo espacio en el papel. Y haciendo referencia en el primer verso con la popular historia de Margarita Gautier o también conocida en latinoamérica como La Dama de las Camelias, sus palabras representan un paralelismo con la misma; describiendo a su "Margarita" como una dama elegante dejándose llevar por el amor pasional y sincero, pero abruptamente interrumpido por la trágica muerte.Si de algo se puede tener certeza tras leer estos versos, es que quizás muchos hombres tengan o esperen a su "Margarita" y, que quizás muchas mujeres, deseen tener ese poder embelesante de enamorar con tan sólo con el porte correcto ,y con el poder de una mirada o de unos labios llamativos, únicamente para después olvidarse de toda buena postura y dejarse llevar por las más intensas emociones.
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