martes, 4 de octubre de 2011

Máquina de escribir.

No hay nada más relajante que el sonido de las teclas al momento de escribir, bien sea un cuento, un poema o un simple mensaje para esa persona especial. Más relajante aún es hacerlo al estilo británico, tomando el té de frambuesa al final de la tarde, como para deshacerse de todas las preocupaciones que me martillean la cabeza durante el día; quizás suene a un cliché absurdo de película, pero para mí es el remedio perfecto.




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