- Todo este proceso creativo comienza con una música que te inspire. Por lo menos, escucha estas campanas.
- ¿Cuales? No las veo.
- Por eso, escúchalas. Imaginatelas. Todo lo que mueve el viento son campanas.
- ¿Cómo tu cabello?
- Y como el tuyo también.
De esa forma, abrieron los brazos y comenzaron a bailar para convertirse en música e instrumentos, mientras el cielo se solazaba en ventiscas. Ajenos a todo, ellos fueron una de las tantas historias sin escribir, vivieron esa noche como locos y más nunca. Pero quedaron alrededor de las piedras manos y cuerpos grabados, siendo como unos tatuajes más para la tierra, que ha sido pisada y disfrutada mil veces en el mismo paraje.
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